El efecto boomerang de tu historia. La importancia de compartirla.

Quería escribir acerca de todo. Todo lo que pasa en un momento.

(Las horas)

Si uno se fija bien,  algo a lo que se hace referencia en numerosas ocasiones (libros, blogs, programas de radio, cine…) son las frases del tipo “busca en tu interior” “la llave de tus problemas está en tu interior” “no busques fuera si no dentro de ti”, etc.

Son los típicos conceptos al estilo Paulo Coelho que quedan muy bien en el prólogo de un libro o de una película pero a los que en realidad no prestamos demasiada atención. Algo muy bonito pero que la mayoría de nosotros no tenemos claro ni lo que significa ni sobretodo cómo empezar a buscar.

Pues bien, hay múltiples maneras de profundizar en nuestro interior y cada cual tendrá la suya. Habrá quien la encuentre haciendo deporte, escuchando música, meditando, pintando, etc.

El otro día hablando sobre el asunto con un amigo me comentó que él se encontraba a sí mismo con la pesca. Cualquiera de esas opciones es válida si a uno le sirven.

Otra de las maneras para hacerlo es a través de la escritura.

En la era de los blogs ya no dependes de que a una editorial le guste lo que escribes para que te publiquen un libro o un artículo. En cualquier momento puedes iniciar un blog de forma fácil y gratuita, solamente necesitas tiempo y constancia.

¿Por qué está tan de moda tener uno o varios blogs?

Cuando uno tiene un blog suele ser porque desea compartir (con los amigos o con el Mundo entero) sus conocimientos, aficiones, opiniones, sentimientos, etc.

La escritura es un ejercicio que aporta beneficios implícitos al margen de la audiencia que uno pueda tener, incluso aunque seas tú el único lector.

La escritura tiene varias cosas que ofrecernos en sí misma:

  • El arte de cazar y coleccionar pensamientos. El cerebro humano no para, nuestro consciente y subconsciente están continuamente formulando y analizando datos, pensamientos racionales e irracionales, estímulos externos de todo tipo, experiencias, sugestiones, miedos, ilusiones, deseos, objetivos, connotaciones, proyecciones, etc. Se trata de un auténtico caos en sí mismo que a lo largo del día vamos resolviendo y, aunque solemos centrarnos en lo que estamos haciendo en cada momento, aun así los pensamientos van y vienen sobretodo al realizar tareas rutinarias. Son procesos rapidísimos y que tan rápido como se generan se olvidan. Trata de pararte a analizar todos los pensamientos que te han pasado por la cabeza a lo largo del día y descubrirás que son solamente aquellos relacionados con las tareas que has realizado (especialmente si te ha sucedido algo sorprendente e impactante). Por el contrario, algunos pensamientos negativos nunca se olvidan, son recurrentes, vuelven y nos atormentan.

Muchas ideas interesantes pasan y se olvidan.

  • Cuando nos obligamos a escribirlos los estamos reteniendo uno por uno, ya no se van a volver a escapar. Podemos volver a aquella buena idea que tuvimos aquel día en aquel momento y que en la actualidad no recordamos (algo valioso para emprendedores, pero también para nuestra vida personal y afectiva). Los estamos enumerando para:
  • 1. Si son ideas y pensamientos positivos desarrollarlos adecuadamente.
  • 2. Enfrentarnos a ellos si son problemas o pensamientos negativos-

Escribirlos ayuda a tener una visión más objetiva sobre nuestras inquietudes, motivaciones, anhelos y temores.

  • Ordenar tu ruido interior. Cuando uno escribe se obliga a tener que ordenar sus pensamientos, a plasmarlos de manera lógica y metódica. Un ejercicio que hace que reflexionemos y profundicemos en ellos a medida que los vamos escribiendo. Podemos volver a leerlos, ya sea en el mismo momento o al cabo de un tiempo, para volver a analizarlos, detectar contradicciones, repeticiones, darnos cuenta de que sobre algo no sabemos lo suficiente y motivarnos a encontrar más información, etc. Escribiendo nos podemos llegar a percatar que estábamos equivocados sobre cierta opinión que teníamos fuertemente arraigada y cambiarla, eliminar prejuicios, etc.
  • Tu historia es única. Los caminos que elegiste, las cosas que te ocurrieron en él, las dificultades que encontraste, los errores cometidos y los aciertos logrados pero, sobre todo, cómo los afrontaste. Todo ello supone un relato único, como si de una obra de arte se tratara. Quizá no lo hayas visto nunca desde ésta perspectiva: eres un experto en tus experiencias.

Para narrar se puede tirar de tópicos, explicar modelos teóricos o ilustrar mediante la propia experiencia personal. Ninguna opción va a dar tanta veracidad y fuerza como la vivencia propia.

  • Profundizar en uno mismo. Cuando se escriben hechos sucedidos en el pasado uno se obliga a mirar hacia atrás y a hacer revisión. Se reviven aciertos y se recuerdan errores. Escribirlo puede ayudarnos a sacar lecciones de hechos y acontecimientos que se nos habían pasado por alto en ese momento para luego olvidarlos.
  • Estimula el espíritu autodidacta. La escritura te obliga a mantener un orden sintético y gramatical pero también a buscar una correcta presentación formal: contenidos originales y creativos, a buscar sinónimos para no hacerse repetitivo, a ser preciso en la información de la que hablas, etc. Eso te impulsa inevitablemente a formarte e investigar sobre aquello de lo que hablas, incentivando el conocimiento y el aprendizaje.
  • Impulso a la especialización. El hecho de profundizar sobre un tema a través de la escritura hace que cada vez se aprendan más sobre ello, especialmente si es algo que se nos da bien y nos apasiona. La especialización profunda genera expertos, y un experto es alguien valioso que destaca más que el resto (también en el mundo empresarial o el mercado laboral).

Si además logras llegar a otros con lo que escribes:

  • Recibir feedback del que aprender. Tus lectores van a reaccionar a tus escritos, sea al responder con su propia experiencia, ampliando información, aportando una opinión distinta a la tuya, detectando errores o imprecisiones que hayas podido cometer. Algo valioso que te permite seguir aprendiendo y evolucionando.
  • Crear comunidad. Conocerás a otras personas con tus mismos intereses e inquietudes a quién podrás seguir y de los que aprender.

Algo que a ti te parezca muy obvio puede que no lo sea tanto para otros y explicarlo puede ayudar a muchas otras personas a superar dificultades o a alcanzar sus sueños.

  • De ahí la importancia de contarlo de forma adecuada y de sacar tus propia lecciones. Lo mismo puede ocurrirte a ti con las experiencias de otros. Es importante ser sincero y honesto: nada va a proporcionar más seguridad que una experiencia vivida en primera persona.
  • Redescubrir a viejos conocidos. La gente que nos rodea en el día a día (incluidos amigos y familiares) tienen una visión sobre nosotros no siempre del todo completa, ya sea porque no nos apetece mostrarnos tal y como somos en la vida cotidiana o porque nunca hemos contado todas nuestras inquietudes, problemas, experiencias, temores, etc.

Mediante de la escritura se pueden desvelar facetas sobre nosotros mismos desconocidas para los demás, y algunas de ellas pueden reconectarnos con personas con las que hayamos convivido en el pasado o incluso estemos conviviendo.

Recomendaciones sobre la metodología:  

  • Empezar no es fácil. Empezar a escribir no es nada fácil. Te obliga a realizar un ejercicio de síntesis inicial y encontrar las primeras palabras suele llevarnos al síndrome de la hoja en blanco, un esfuerzo que a nuestra mente le suele dar bastante pereza. Sin embargo, la paradoja es que una vez metidos en ello, cuanto más se escribe más ideas vienen a la cabeza y más palabras se encuentran.

Simplemente siéntate y escribe, no le des vueltas al asunto.

  • Marina Díaz, en su artículo “Cómo utilizar la escritura para ganar claridad y descubrir qué es lo que quieres”, propone evitar a las distracciones de la mente que son pura pereza como: “no sé qué escribir”, “debería estar haciendo tal cosa o tal otra de mayor provecho”, etc. con el pensamiento de un samurái que corta la cabeza de forma drástica a esos pensamientos y hace que simplemente empecemos a escribir (luego ya tendremos tiempo de revisar y corregir lo escrito).
  • Mantener el hábito también cuesta. Con la escritura pasa como con el deporte u otros hábitos saludables: mantener la regularidad no es fácil. Ocurre que debemos mantenernos en forma también escribiendo, cuánto más escribimos más fácil nos es seguir haciéndolo, pero si llevamos un periodo largo sin escribir nos va a costar volver a empezar. Recuerda al samurái y sé disciplinado.

No olvides dar tu opinión sobre éste post y explicarnos cómo te ayuda a ti la escritura… ¿Ya lo has intentado?

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