Entrevistas de trabajo, procesos de selección y otros laberintos sin salida

Pienso que es mejor dedicarle mi vida a los demás que a un gnomo de jardín. 

(Amelie)

Vivimos tiempos complejos, especialmente en cuanto a lograr la obtención del denominado “puesto de trabajo”, algo que parece que se va a complicar mucho más en un futuro no muy lejano.

Tuvimos acceso a una buena educación y sin embargo la mayoría de jóvenes no encuentran empleo por mucho título universitario o máster que posean.

Es algo frustrante ya que si sacaste buenas notas en el colegio o en la universidad deberías esperar encontrar un buen puesto de trabajo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: antiguamente era difícil encontrar personal laboral con estudios universitarios y existía mucha mano de obra no cualificada. Hoy en día la mayoría de jóvenes poseen estudios y las empresas son conscientes de ello, por consiguiente la formación es un valor que menosprecian: si tú no aceptas un puesto con unas determinadas condiciones laborales vendrá otro a aceptarlo.

Nuestro modelo educativo fue uniformador más que igualitario: todos debíamos tener acceso al mismo modelo educativo. Un ambiente en el que el talento no puede expresarse ni destacar y lo que sobresale del sistema académico preestablecido no es tenido en cuenta o incluso es penalizado.

Un modelo educativo que tampoco ha vivido demasiado conectado al entorno empresarial: muchos jóvenes han pasado la mayor parte de su vida únicamente estudiando y sin trabajar.

Hay muchísimos aspectos que se aprenden solamente en un entorno laboral y que un entorno académico (a menudo basado en un mundo interno anticuado) jamás va a enseñarte. Como consecuencia la mayoría de empresas buscan a jóvenes titulados pero sobretodo con experiencia laboral, algo difícil si no trabajaste durante tus estudios.

De repente la formación pasó a ser aquello que se da por sentado pero a la vez infravalorado.

Tu currículum es lo de menos

Debes tener un CV ordenado, actualizado y lo más simple posible. Aun así, tampoco debes obsesionarte con éste ni tienes que imprimirlo en un pergamino con un lazo rojo (como alguno de los que me han enviado).

Actualmente, mandar tu CV a una empresa o participar en un proceso de selección de personal es la peor manera de encontrar un empleo por los siguientes motivos:

  • Ante cientos o miles de CV entre los que elegir, lo más normal es que un profesional de recursos humanos empiece a perder criterios de objetividad, y a dejarse llevar por opiniones personales y subjetivas (en ocasiones incluso caprichosas).
  • Estás en un entorno de oferta y demanda desfavorable: precisamente en una selección en la que eres uno más entre cientos tienes todas las de perder porque solamente el hecho de ser seleccionado ya va a considerarse todo un privilegio y seguramente las condiciones laborales que vas a tener que aceptar van a ser acordes a esa situación. Como ocurre en un casino se trata de una estrategia diseñada para que siempre pierdas.
  • El CV se tiende a minimizar por parte de las empresas y se da siempre por sentado un cierto “sobredimensionado” del mismo. Por espectacular que éste sea, y aunque la experiencia previa en ciertas organizaciones sigue teniendo mucho valor, se suelen buscar actitudes como el compromiso, la honestidad, la empatía, la polivalencia en las tareas, etc. algo que el CV puede llegar a plasmar en parte pero que tienes más posibilidades de transmitir en una entrevista. Tenlo en cuenta.

El puesto de trabajo ha muerto

Vamos a tener que aprender a generar valor por nosotros mismos: ya sea mediante la súper especialización o dominando todo aquello que no sea automatizable (filosofía, ética, creatividad, arte, música, etc.)

No solamente se trata de que el trabajo para toda la vida o el hacer carrera en una empresa hayan dejado de existir, es que cada vez se van a destruir más empleos debido a la digitalización y la robotización.

Sin embargo, hoy tenemos más facilidades que nunca para emprender gracias a internet y a los negocios online. Ten claro lo que quieres hacer en la vida así como tus pasiones y analiza en lo que eres bueno.

Quizá lo que consideres una afición pueda profesionalizarse algún día y enseñárselo a otras personas a las que también les interese pero que no sepan tanto como tú.

¡Benditos procesos de selección no superados!

Hubo un tiempo en que pensar en los procesos de selección y las entrevistas de trabajo era un auténtico calvario para mí. Al salir de ellas me atormentaba al pensar qué cosa debía haber dicho en la entrevista y no dije o qué otra debería haberme callado. Me obsesionaba en obtener el currículum y portfolio perfectos. En su día lamenté profundamente el no haber sido seleccionado en lo que en su día creí el empleo perfecto.

Con el tiempo me he dado cuenta de que muchos de los empleos en los que no fui seleccionado no valían la pena en absoluto y de que en realidad no me aportaban nada, además de ofrecer unas condiciones laborales bastante mejorables.
Darme cuenta de ello fue importante y mirando hacia atrás observo que el tiempo que uno invierte en sí mismo puede llegar a ser muy valioso a largo plazo.

Valórate, a ti y a tu tiempo: no aceptes cualquier condición laboral, mide el valor que aportas a la empresa y también el valor que la empresa te pueda aportar a ti (a parte del económico).

Intercambiar tiempo por dinero está bien pero analiza las consecuencias: ¿utilizas todo tu tiempo en levantar el sueño de otros? ¿A qué precio?

Las entrevistas sirven para vender una actitud

Lo que cualquier empleador quiere percibir es que vas a estar totalmente implicado en su proyecto laboral, que te vas a dejar la piel en él y que lo vas a hacer con total compromiso. Eso es lo que debes transmitir (incluso aunque no sea cierto).

Están buscando una actitud y no un título universitario o un máster.

A ninguno de ellos le importa tu carrera, tus sueños o tus proyectos. De hecho a la mayoría de ellos va a molestarle que los tengas y que se interpongan entre tú y su empresa. Así que apréndete bien el papel.

Es duro y tiene algo de hipócrita pero muchos de los empleadores actuales tampoco tienen demasiados escrúpulos a la hora de contratar a jóvenes universitarios, así que aprende bien a jugar tus cartas.

Si además te muestras seguro de ti mismo y hablas con naturalidad con el entrevistador mucho mejor, más puntos vas a tener para diferenciarte del resto, aunque cuidado con el intentar caer demasiado bien: muéstrate tal y como eres en tus mejores momentos pero no sobreactúes en exceso.

Sacar partido del “conocidismo”

Se produce la situación algo injusta (aunque también algo comprensible) que ante la cantidad de perfiles parecidos que ofrece el mercado laboral se tiende siempre a seleccionar a alguien por el simple hecho de que es el conocido de un amigo, un familiar u otro empleado. Algo que además demuestra la arbitrariedad del actual mercado laboral.

Sin embargo, se trata de algo bastante natural puesto que los humanos tendemos a elegir inconscientemente lo conocido antes que lo desconocido (que nos asusta y nos pone en alerta).

Sin llegar al famoso “enchufismo” en ocasiones no es más que una manera de seleccionar entre dos perfiles idénticos.

Ante perfiles muy parecidos se tiende a escoger siempre al conocido recomendado por éste o aquel antes que a alguien que de momento es un perfecto desconocido con una foto y un texto en un papel.

Piensa en quién conoces, en que empresa trabaja y con quién se relaciona. Es algo con lo que a menudo no caemos y puede servirnos para iniciar un fantástico proyecto laboral.

Puede que en ocasiones se trate de superar la vergüenza que nos produce el pedir empleo o recomendación a alguien a quién conoces pero en quién no tienes la confianza de un amigo o un familiar. Es importante superarlo y hacer ese paso, si encuentras la manera y te muestras honesto te puede suponer un gran beneficio la próxima vez que alguien le pregunte a esa persona.

Muestra tu obra y hazte valer

Intenta trascender tu currículum profesional. Se trata de ampliar también la parte de “intereses personales” para demostrar que eres una persona proactiva y comprometida con aquello que haces.

Una buena manera de demostrarlo es mostrando “tu obra”, sea la que sea, no la dejes en una estantería de casa llenándose de polvo. Piensa en tus aficiones y en lo que eres bueno y prepárate para mostrarlo de forma profesional.

Puede que seas aficionado a coleccionar sellos, antigüedades, modelismo naval, te puede gustar la pintura, la acuarela, las bicicletas, la escalada o las casas de muñecas, lo que sea… Haz buenas fotos del tema o busca a alguien que te ayude a hacerlas (no vale hacer cuatro fotos cutres y torcidas con el móvil) y lánzate a contarlo, por ejemplo en internet con un blog.

Mostrar adecuadamente tus intereses tiene muchas ventajas, algunas de ellas son:

  • Tenerlo a punto para ser presentado te obliga a ser metódico, autoexigente y a mejorar aquello que puede ser mejorado. Es un buen estímulo para perfeccionar y aprender cada vez más.
  • Si lo muestras digitalmente a través de internet (por ejemplo en un blog o una web) estás abriendo una nueva ventana tuya al Mundo. Tienes más opciones de que te conozcan y de conocer gente con tus mismos intereses, de enseñar y de aprender, en definitiva de seguir mejorando y profundizando en aquello que te gusta y que se te da bien.
  • Puede llevarte a ganar un dinero extra, y quizá con el tiempo a crear un negocio propio, ya sea porque vendes tus servicios o productos a través de internet, porque te vuelves en un experto en la materia y das clases a quién también le interesa el asunto, etc.
  • Puede llamar la atención de algún empleador: si estás haciendo lo que te gusta y explicándolo, tienes más probabilidades que alguien se fije en ti, ya sea porque le gusta como lo explicas, por que comparte alguna afición contigo o porque cree que tú perfil va a encajar en su empresa.
  • De la misma manera si en una entrevista de trabajo, además de mostrar tu currículum y tu experiencia laboral, muestras tus intereses de forma atractiva vas diferenciarte del resto y a tener más puntos para generar empatía con el entrevistador.

Lo más importante es que vas a demostrar que eres una persona apasionada y comprometida con aquello que hace.

Ten presente el póker

Al fin y al cabo, la contratación de un recurso humano no es más que una negociación de un acuerdo entre ambas partes para un período de tiempo determinado.

Recuerda que un empleador busca a alguien que se comprometa con su trabajo al máximo (como si de su propia empresa se tratara) al menor coste posible.

Sin embargo, esa negociación tiene algo parecido a lo que se produce en las partidas de póker, en que los jugadores usan la especulación y las expectativas del otro jugador para lograr sus objetivos. Así que ten en cuenta:

  • Evita las subastas de personal: Ya hemos hablado de que no te convienen los procesos de selección de personal en que haya muchos candidatos y pocas plazas en que seas uno más entre cientos o miles: aunque seas elegido probablemente lo que te van a ofrecer en esas circunstancias va a ser pobre o abusivo.
  • El empleo catapulta o temporal: Si estás buscando un empleo estrictamente por dinero en el que apoyarte temporalmente, obviamente nunca lo expreses de esa manera, puede incluso que tengas que modificar tu currículum o marcarte más de un farol sobre tus titulaciones y ambiciones empresariales.
  • Apunta alto: En determinadas circunstancias (normalmente en puestos de trabajo muy cualificados) puede que se alineen los planetas: que surja un buen puesto, que coincida con tu titulación y experiencia, y además con unas buenas condiciones laborales que mejoren drásticamente tu situación laboral actual. Si se produce esa situación tu currículum va a filtrar por si solo y a destacar del resto, aun así, todavía no cantes victoria: seguirán existiendo muchos candidatos sobre todo si el puesto es bueno, así que ten en cuenta lo dicho anteriormente. Si te ofrecen elegir entre un rango salarial apunta alto y pide el máximo, con seguridad, aunque pueda parecerte algo osado suelen ser puestos en organizaciones en que se da por sentado que tu sueldo va a ser elevado. En estas circunstancias no debe darte miedo ser agresivo, a la organización no va a suponerle ningún sacrificio el pagarte más e incluso si muestras que estás dispuesto a trabajar por menos puede serte perjudicial. Existen determinados puestos en que la influencia de tu trabajo en el impacto económico de la organización va a ser importante.

Nadie mejor que alguien que defiende bien su sueldo para defender los intereses de la compañía (algo que las empresas saben).

De ahí también que algunas empresas ofrezcan sueldos variables en función de los objetivos alcanzados para motivar a sus empleados, siendo además una manera de hacer que el empleado se sienta parte de la organización y partícipe también de los beneficios alcanzados.

  • Lo ideal es que vengan a buscarte: Si tienes la suerte que un empleador se fija en ti (y obviamente lo que te ofrece es bueno), te encontrarás en un escenario muy favorable. Te están seleccionando porque has llamado su atención debido a alguna de tus aptitudes así que, de nuevo, hazte valer. Si además te ocurre que ya estás trabajando, estás en el más favorable de los escenarios posibles. Debes expresar que estás a gusto con tu trabajo y que tienes un largo recorrido por realizar. Si tiene que producirse el cambio (todo cambio tiene algo de traumático) las condiciones laborales deben ser lo suficientemente atractivas para que te motiven a realizarlo. Así que no dejes que te abrumen, analiza bien el mercado y pide sin miedo las condiciones soñadas (en caso de duda, pide el doble de tu sueldo actual). Si realmente están interesados en ti las aceptaran o te mostraran hasta donde pueden llegar realmente, pero es poco probable que se echen para atrás porque exijas determinadas condiciones.

Recuerda que son ellos los que han venido a buscarte y que si lo han hecho es porque saben que eres bueno en lo que haces y que tu trabajo va a beneficiarles también a ellos.

Genera una estrategia a largo plazo

No todo empieza con buscar un empleo ni todo termina con encontrarlo, puedes intentar emprender por tu cuenta y auto emplearte.

Es necesario asumir riesgos o morir en el intento, no hay nada peor que preguntarse: “¿Qué hubiera sucedido si en su día hubiera intentado lo que no intenté?”

A pesar de ello, todos tenemos que vivir y no siempre disponemos de crédito o de ahorros. En ocasiones puede ser de utilidad intercambiar parte de tu tiempo para obtener dinero (al margen de si te gusta o no tu trabajo).

Existe la alternativa de compaginar tu proyecto con trabajos temporales o a tiempo parcial.

En ocasiones el sistema precio/hora puede ser algo perverso pero también de gran utilidad si lo incluyes dentro de una estrategia global y le pones una fecha límite.

Si te deja tiempo para invertir en un propósito más ambicioso como puede ser el preparar las bases para emprender, un empleo de éste tipo puede ser muy valioso aunque el precio/hora no sea el óptimo.

Existen empleos que siempre necesitan personal y que puntualmente pueden darte bastante dinero. Saber que es algo que haces dentro de una estrategia más grande te va a facilitar el aceptar realizar ciertos trabajos y puede que de paso haga que dejes de buscar el inexistente empleo perfecto (ya que el mejor empleo que puedas tener muy probablemente sea el que tú mismo puedas crearte).

En cualquier caso, lo importante es saber que uno está en el rumbo adecuado.