Generación Millennial, hippsters hiperconectados y otros niños caprichosos

– ¿Dónde estabas?
– Por ahí preocupándome de cosas que sobrepasan mi nivel de madurez…

(Juno)

La generación llamada millennial es aquella que se hizo adulta con el cambio de milenio, la generación digital.

Internet y San Google son la religión y el apóstol de los millennials, allí centran la mayor parte de su actividad por encima de otros medios como la TV, disponen de acceso a una gran cantidad de información y van a utilizarla, sobre todo para comparar antes de comprar o contratar cualquier servicio, así como cualquier proyecto de vida.

Tienen adicción al móvil, a las redes sociales y a la necesidad de conexión permanente.

Como ocurre con toda generación goza (y en ocasiones sufre) de una serie de rasgos y potencialidades que no tuvieron nuestros padres. Como también suele ocurrir con los cambios generacionales, existen una serie de dogmas del pasado que antes eran de gran utilidad pero que hoy en día les vuelven más bien vulnerables.

Pero antes de quemarlo todo y tirar a la papelera nuestra herencia generacional sería mejor tomar conciencia de dónde nos encontramos actualmente, hacer autocrítica constructiva de nosotros mismos, analizar lo que podemos mejorar de aquello que nos enseñaron y aquello con lo que debemos romper definitivamente.

Algunos problemas de los millennials y principales puntos débiles:

  • Creerse especial. Fuimos buenos chicos e hicimos lo que se nos pidió. Estudiamos mucho, la mayoría de nosotros hicimos EGB, BUP y COU, y accedimos a la Universidad. De una manera no oficial se nos inculcó la idea que los que hacían FP eran “los que no servían” para estudiar, qué era lo que había que hacer, así que muchos de nosotros realizamos el mismo camino.

Nos graduamos con todos los honores, primero en el colegio y después en la Universidad, aprobamos las asignaturas que nos dieron en ellas y pensamos que nuestro trabajo estaba hecho.

Nos creímos que nos merecíamos lo mejor por que estudiamos como nos dijeron nuestros padres y estamos frustrados por que la sociedad no nos ofrece lo que creemos que nos pertoca.

Pero de las historias de nuestros padres sobre esfuerzo y sacrificio, sobre trabajar y estudiar para llegar lejos nos quedamos solamente con la copla de “llegar lejos”, y creímos haber encontrado el atajo directo hacia ello.

Además, fuimos la generación que se fue tarde de casa de sus padres (los que lo logramos) por que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a estudiar y nos era del todo imposible tener un sueldo para mantenernos.

Nuestros padres fueron buenos con nosotros (quizá algo sobreprotectores) y estamos acostumbrados a ser atendidos por ellos en todo momento. Es arriesgado generalizar, pero uno de los rasgos que caracteriza a los millenials es la falta de iniciativa y determinación a la hora de resolver sus problemas cotidianos (lo que viene siendo a espabilarse por sí mismos).

  • No somos la generación mejor preparada de la historia como suelen decirnos. No eres distinto al resto, muchos hicimos lo mismo: estudiar y tener una carrera. Hay diplomados y licenciados por todas partes y las empresas lo saben. La oferta y la demanda existe (también en lo educativo) y si tú no aceptas unas determinadas condiciones laborales, otro las aceptará por mucho título universitario que poseas o muy buenas notas que obtuvieras en tu carrera.

Existe un exceso de oferta de perfiles con educación superior, asúmelo cuanto antes.

También es cierto que existe la corrupción política y es indignante. Pero siempre existió (en la izquierda y en la derecha) no deposites tus esperanzas en la política, ningún político de ningún partido va a sacarte las castañas del fuego ni va a resolver tus problemas (únicamente miran por sus intereses políticos y tú no estás en esa lista de intereses).

Debemos exigir a los políticos que creen el contexto adecuado, libre de corrupción pero también de excesiva burocracia para que la economía pueda desarrollarse eficazmente y punto. Nada más, ningún político va a encontrarte trabajo ni va a hacer crecer las ventas de tu empresa.

  • Expertos en deambulación. En el pasado no había algunas ventajas de las que gozamos hoy, no había internet, ni whatsapp, ni twitter, ni acceso a Wikipedia.

Pero la generación que nos ha precedido gozaba de una fórmula infalible: Proporción esfuerzo = Proporción recompensa

Existía una alta demanda de profesiones con estudios universitarios, precisamente por la falta de ellos. Podías elegir tus objetivos, verlos en el horizonte y lograrlos en función del esfuerzo aplicado. Podías trabajar durante el día para mantenerte y estudiar durante la noche para progresar. Nadie dice que fuera fácil, imagina ir a clases nocturnas de lo que quieres estudiar después de una jornada de trabajo. Pero la recompensa llegaría tarde o temprano de forma relativamente segura.

Eso les otorgaba un grado de seguridad y de libertad de la que hoy en día no podemos gozar. Puedes tener una o más carreras y varios postgrados o masters que nadie te asegura un buen puesto de trabajo.
Nuestra generación creció con la convicción de nuestros padres “estudia y llegarás lejos” y todo el mundo hizo lo mismo. La fórmula ya no sirve. Existe una superpoblación de titulados universitarios y un déficit de personas que dominen oficios. El resultado es una generación con una profunda inseguridad y frustración que no sabe hacia dónde ir.

 

  • Nivel de prepotencia proporcional al de inseguridad. Tenemos un nivel de exigencia elevado y nada de lo que encontramos nos satisface. Eso que buscas no existe y deberás esforzarte como hicieron nuestros padres para encontrar la manera de crearlo tú mismo.

Todos querían hacer un MBA pero cuando se fundieron los plomos ninguno de ellos sabía cómo cambiarlos.

Los privilegios de nuestro tiempo:

  • Las comodidades infravaloradas: Gozamos hoy en día de una serie de ventajas y comodidades que no solemos valorar por que nacimos con ellas: electricidad, TV, climatización, sanidad, educación, agua corriente, agua caliente, acceso a una gran variedad de alimentos y bienes materiales, transporte, servicios, etc. Sin embargo no es algo que crezca por sí solo en la naturaleza y debemos recordar que hay personas en el Mundo que no tienen acceso a alguna o a ninguna de ellas. Piensa en ello, valóralo, no ha existido siempre y nuestros abuelos probablemente lo hubieran valorado como auténticos lujos en su día.
  • La conectividad global: Internet y las redes sociales han revolucionado la forma de comunicarnos (y esto es algo que nació durante nuestra generación, literalmente hace dos días). Las noticias nos llegan de manera instantánea, estamos en contacto permanente con nuestra familia, amigos y contactos desde casi cualquier parte del mundo. Puedes interactuar con cualquier persona (famosos y vips incluidos) a través de las redes sociales. La comunicación se ha democratizado. Se trata de una auténtica revolución de las comunicaciones personales, inmediata y masiva, sin que gobiernos o grandes corporaciones puedan controlar la información.
  • El acceso a la información: Vivimos en la era del Know how y no parece que nos hayamos dado cuenta de ello. No necesitas hacer otro máster o postgrado, ni siquiera estudiar otra carrera, puedes aprender a hacer casi cualquier cosa teniendo acceso a internet, paciencia y perseverancia. Encuentras definiciones, explicaciones, tutoriales y servicios de cualquier tipo en internet (y la mayoría de forma gratuita). Por ejemplo, solamente tienes que abrir youtube y buscar “cómo hacer…” lo que sea.

Si lo piensas con detenimiento y honestidad, somos afortunados de vivir en la época actual.

Puntos fuertes de los millenials y cómo sacarles un mayor partido:

  • La libertad por encima del dinero: Una de las principales características de los millenials es que valoran su libertad por encima de todo.
    Ni siquiera un buen sueldo va a apaciguar sus ansias de libertad ni a retenerlo si el trabajo que hacen no les gusta o sus superiores no les tratan con respeto. Si ese rasgo se tiene en cuenta, y es canalizado adecuadamente, se trata en realidad de una enorme potencialidad ya que esas ganas de apasionarse con lo que se hace es un valioso estímulo para lograr cumplir grandes objetivos, sea a la hora de liderar, ejecutar cualquier proyecto o también a la hora de emprender.
  • El Mundo a tu alcance: Como dije antes podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos si tenemos la voluntad, la determinación y la perseverancia para hacerlo. Lo importante es saber qué quiere hacer uno con su vida y después simplemente lanzarse a hacerlo. Estás en la época ideal para lograrlo, siempre encontraras información y experiencia de otros al hacerlo, lo cuál te va a ser de una gran ayuda.

Quizá no puedas trabajar de lo que estudiaste, pero eso debería empezar a desdramatizarse.

Si estudiaste una carrera y no logras trabajar de ello, piensa que la universidad no fue un tiempo perdido: te da una visión global de muchos aspectos temáticos y te muestra muchas puertas por abrir, puedes aplicar lo aprendido en ella en otros campos o sectores.

  • La demanda de oficios y lo artesanal vuelve a estar bien cotizado: Precisamente por la falta de ellos, vuelven a estar bien valorados. Según dicen los expertos, en un futuro no muy lejano tendremos robots domésticos que nos harán cualquier cosa que les pidamos.
    Mientras ese futuro llega, en una sociedad en la que la mayoría de sus jóvenes han realizado estudios superiores y que aspiran a ser directivos o administradores de grandes empresas, funcionarios públicos o que se han ido al extranjero para lograr trabajar de lo que estudiaron y dónde la formación profesional carece de activos, se presenta un gran problema que a su vez puede ser una gran oportunidad: reinventar los oficios tradicionales.
    Cada vez más, están surgiendo propuestas interesantes entorno a ello: carpinteros, diseñadores de joyas, pasteleros, tiendas de caramelos artesanales, diseñadores de moda de barrio, etc…
  • Separar tu tiempo de tus ingresos. Relacionado con lo dicho anteriormente podemos liberar parte de nuestro tiempo (modelo precio/hora) creando un negocio online (modelo ingresos pasivos). Es otra de las grandes ventajas de internet y la era digital, entramos en el magnífico mundo de los llamados negocios de ingresos pasivos.

Un negocio online tiene muchas ventajas:

– Baja inversión económica inicial: poco más que acceso a internet y una web (algo muy económico comparado con otras inversiones clásicas).

– Es automatizable ya que muchas de las tareas se pueden programar.

– No dependes de un sitio físico: no tienes gastos de alquiler, no sufres la burocracia ni dependes de ninguna licencia de actividad para iniciarla y además, con acceso a internet, puedes trabajar desde cualquier parte del Mundo.

Hay negocios que son difíciles de convertir en negocio de ingresos pasivos, si vendes productos lo tendrás más fácil. Pero incluso algunos servicios pueden convertirse en ingresos pasivos (como por ejemplo, vender cursos online) o tener una parte de los ingresos en modo activo y otra parte en modo pasivo.

Es importante tener en cuenta que necesitaremos una importante inversión de tiempo inicial para la puesta a punto de nuestro negocio de ingresos pasivos. Sin embargo, una vez realizado ese esfuerzo inicial, gozaremos de algo que funcionará de manera automatizada y que nos requerirá poco tiempo de control.

  • Explorar y romper los límites de tu zona de confort: Lo que nos frena a la hora de hacer realidad nuestros sueños es una mezcla letal entre miedo y pereza. Ambos se coordinan implacablemente para matar a tus sueños en sus fases embrionarias, haciendo que nunca empiece a desarrollarse ninguno de ellos.

Miedo por no haberlo intentado nunca antes, a que los demás nos juzguen si fracasamos y a perder el tiempo.

Sin embargo:

El miedo a lo que nunca has intentado antes se pierde precisamente cuando empiezas a probarlo, incluso se transforma en algo apasionante si ves que empiezas a lograrlo. Así que simplemente empieza a probar.

– En cuanto al miedo al fracaso lo mejor que puede ocurrirnos es que fracasemos. A diferencia de otras culturas (como por ejemplo la anglosajona) en nuestra sociedad el fracaso es algo de lo que avergonzarse cuando en realidad es la herramienta que te permite ajustar las piezas que no acaban de funcionar bien y seguir avanzando.

Respecto a los demás, simplemente olvídalos y sigue con tu vida. Recuerda que algunas personas desean que no prosperes porque ellas no son capaces de superar sus miedos.

El miedo a perder el tiempo se anula si piensas que a la hora de intentar algo nuevo en realidad nunca vas a perder el tiempo, aunque fracases. Vas a aprender algo nuevo, vas a sacar lecciones y conclusiones que te pueden servir para otras cosas en la vida y vas a descubrir caminos y puertas que ni sabias que existían.

Por otro lado, piensa en lo que en realidad significa perder el tiempo y en cuando no te importa perderlo (por ejemplo, el tiempo que pasas fisgoneando fotos de otros en Facebook o al ver un capítulo tras otro de alguna serie de moda).

Por otra parte, salir de nuestra zona de confort nos da mucha pereza y tendemos a justificarnos para no intentarlo con escusas: no puedo permitírmelo, no tengo tiempo, el trabajo, los hijos, la hipoteca, etc.

Sin embargo hay gente ahí a fuera con esas mismas supuestas “limitaciones” que lo están logrando, así que déjate de escusas.